Hace apenas una década, salir de cualquier tienda sin una bolsa de plástico era prácticamente imposible; hoy, el papel ha recuperado un protagonismo que parecía perdido.
Hay cambios que llegan despacio, sin hacer apenas ruido, pero que terminan transformándolo todo. Otros llegan prácticamente como un elefante en una cacharrería. ¿A cuál de ellos corresponde el regreso de la bolsa de papel a nuestro día a día? No lo sabemos, pero lo que sí tenemos claro es que está aquí para quedarse.
Lo cierto es que no ha habido ningún momento concreto en el que la población haya llegado a un acuerdo y decidido poner fin al plástico, pero sí es cierto que han habido políticas, medidas e incluso costes que han ido empujando poco a poco a recurrir a las bolsas de papel. De hecho, ha pasado de ser algo raro y que unos pocos hacían a convertirse en una clarísima tendencia.
El retorno que nadie vio venir
El cambio no ha sido ni inmediato ni sencillo, pero ha sido. Durante muchos años, el plástico ha reinado sin competencia. Sin embargo, también durante ese tiempo hemos visto mares llenos de residuos, animales afectados y vertederos completamente desbordados. La comunidad poco a poco se ha ido concienciando, preguntándose si realmente era necesaria tanta bolsa y material que tarda siglos en desaparecer.
¿La respuesta? Un claro "no". Pero la situación ha escalado con la llegada de nuevas normativas, prohibiciones e incentivos para reducir la presencia del plástico de un solo uso. Las empresas, algunas por convicción y otras por obligación, empezaron a buscar alternativas y, entre ellas, la bolsa de papel empezó a recuperar poco a poco su lugar. Ya no solo como una opción ecológica, sino también como una opción práctica, versátil y, sobre todo, apta para prácticamente cualquier comercio.
Lo curioso es que el papel siempre fue una buena opción. Al final, se trata de un material biodegradable, fácil de reciclar y, si se fabrica correctamente, su impacto ambiental es infinitamente menor que el del plástico. Pero había caído en el olvido, eclipsado por la comodidad y el bajo coste de los plásticos. Afortunadamente, con la tecnología que nos rodea, se ha conseguido solventar el problema de su fragilidad y las bolsas de papel son capaces de soportar mucho más peso sin romperse, por no hablar de la variedad de tamaños y formas disponibles.
Un cambio por y para nuestro futuro
¿Es esto una tendencia temporal o un cambio real? Dada la situación y la evolución del mundo a nivel de sostenibilidad, lo segundo. Cada vez más comercios, sea cual sea su tamaño o sector, han adoptado este material como su opción principal. Y ya no lo hacen solo por cumplir la ley o dar facilidades, lo hacen porque el público lo prefiere.
La sociedad está cada vez más concienciada con el uso de materiales ecológicos, con el cuidado del medio ambiente, y siempre valorará mejor a las empresas que se alineen con esa visión. Un sentimiento que además se va a ir reforzando con el paso del tiempo, sobre todo con el miedo al cambio climático tan presente.
Al final, volvemos al pasado para construir un futuro mejor. Nuestros abuelos las usaban, nuestros padres dejaron de hacerlo y, ahora, nosotros hemos retomado las bolsas de papel.