El IES Prado Mayor de Totana despide a su promoción de Bachillerato 2024-2026 entre música, lágrimas y el último pase de lista

87 alumnos y alumnas reciben sus becas y orlas en una ceremonia marcada por la emoción, los agradecimientos y los momentos espontáneos de una generación que comenzó su etapa escolar en pandemia

Hay actos que empiezan con protocolo y terminan con abrazos sobre un escenario. La graduación de la promoción de Bachillerato  2024-2026 del IES Prado Mayor de Totana fue exactamente eso: una tarde que arrancó con los nervios propios de la solemnidad y fue derivando, canción a canción y discurso a discurso, hacia algo mucho más parecido a una despedida de verdad.

El cine Velasco se llenó ayer tarde de familias, profesorado, representantes institucionales y amigos que vinieron a ver graduarse a 87 alumnos y alumnas de las modalidades de Ciencias y Tecnología, Humanidades y Ciencias Sociales y Bachillerato de Investigación. Antes de que nadie tomara la palabra, ya quedó claro que la tarde no iba a ser un trámite.

La ceremonia pudo celebrarse en un entorno especialmente cuidado gracias a la colaboración de las empresas Embalses El Rizao y la agencia de Viajes Calventour, cuya implicación fue agradecida públicamente desde el primer momento por los propios alumnos presentadores.

Presidieron el acto la concejala de Educación, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Totana, Maribel Rubio de la Peña; la directora del centro, Ana Dougnac Pascual; y la jefa de estudios, Carmen García Martínez, acompañadas por docentes y representantes de la comunidad educativa.

El aplauso para cerrar una etapa

La apertura institucional corrió a cargo de la jefa de estudios, Carmen García Martínez, quien articuló su intervención alrededor de una palabra sencilla pero cargada de significado: "aplauso".

Lejos de entenderlo como un gesto automático o protocolario, lo definió como una forma de reconocimiento, gratitud y orgullo colectivo. Su discurso fue uno de los más emotivos de la tarde, especialmente por la manera cercana con la que fue hilando cada mensaje.

Pidió primero un aplauso para las familias, recordando el apoyo constante que han ofrecido durante estos años, especialmente en los momentos más difíciles. Después dedicó otro al profesorado, destacando la vocación y el esfuerzo diario de quienes han acompañado al alumnado no solo en lo académico, sino también en su crecimiento personal.

Finalmente llegó el aplauso más importante, el dirigido a los propios alumnos y alumnas: "Es un reconocimiento a todo lo que habéis aprendido, superado y construido durante estos años. Es un aplauso de un centro orgulloso de su alumnado, orgulloso de vuestro esfuerzo, tenacidad y perseverancia."

Durante su intervención recordó que el camino no siempre ha sido sencillo. Habló de nervios, cansancio, dudas y presión académica, pero también de compañerismo, perseverancia y capacidad de superación. Y señaló que a partir de ahora los caminos comenzarán a separarse: universidad, grado superior, mundo laboral, o decisiones todavía por descubrir. "Aunque vuestro camino empiece a separarse a partir de hoy, hay algo que todos compartís y que os acompañará siempre", afirmó.

Uno de los momentos más destacados de su discurso fue la referencia al Bachillerato de Investigación, modalidad que convierte al IES Prado Mayor en el único centro de Totana que ofrece esta opción educativa. Carmen García puso en valor la curiosidad intelectual de estos estudiantes y destacó especialmente los reconocimientos obtenidos en el Certamen Ester Sánchez, donde el alumnado consiguió el segundo y tercer premio. "Investigar no es solo un proyecto, es una forma de crecer y de afrontar el mundo con preguntas propias", subrayó.

Su intervención concluyó recordando que el instituto seguirá formando parte de la historia personal de cada estudiante y que, al mismo tiempo, esta promoción ya forma parte de la historia del propio centro.

Ana Dougnac: "El mundo necesita personas brillantes, pero sobre todo buenas personas"

La directora del centro, Ana Dougnac Pascual, tomó después la palabra en una intervención especialmente reflexiva y cargada de contenido humano.

Comenzó reconociendo algo que pocas veces se dice en voz alta: "Hay algo injusto en los finales. Cuando uno empieza a entender de verdad una etapa, las personas que nos rodean, los propios compañeros, los profesores, es justo cuando termina y nos tenemos que despedir." Y recordó el crecimiento vivido por el alumnado desde su llegada al instituto siendo "casi adolescentes" hasta convertirse en jóvenes más maduros, conscientes y preparados.

Dougnac definió al Prado Mayor como un espacio donde no solo se adquieren conocimientos, sino también un lugar donde las personas se construyen a sí mismas. Calificó a esta promoción como "especial, inteligente y auténtica, que habéis sabido aceptar los aprendizajes con valentía y humildad."

Uno de los ejes centrales de su discurso fue la autenticidad en una sociedad marcada por los avances tecnológicos y la inteligencia artificial. La directora animó a los jóvenes a no esconder nunca su sensibilidad, su diferencia ni su manera de ser por miedo a no encajar: "La autenticidad no consiste en no cambiar, consiste en no traicionarse."

Sus palabras conectaron especialmente con el público cuando afirmó que la inteligencia puede abrir puertas, "pero son la honestidad, la humildad y la verdad las que sostienen una vida digna", y que el mundo necesita personas brillantes, "pero sobre todo buenas personas y humildes."

También tuvo palabras de agradecimiento hacia las familias por la confianza depositada en el centro y hacia el profesorado por el compromiso asumido. Y confesó que el instituto verá marchar a estos alumnos "con orgullo, pero también con cariño, porque quienes trabajamos en educación sabemos que hay promociones que dejan huella."

Maribel Rubio revive su etapa como tutora

Especialmente cercana y emotiva resultó la intervención de la concejala de Educación, Maribel Rubio de la Peña, quien recordó que apenas dos años atrás había sido tutora de algunos de los alumnos presentes.

Ese vínculo personal dio a sus palabras un tono muy diferente, más íntimo y emocional: "Recuerdo perfectamente nuestros nervios, las dudas sobre el futuro, las risas en clase y aquella graduación que parecía el final de algo enorme. Hoy os miro de nuevo y vuelvo en parte a revivir ese día."

La edil reconoció sentirse profundamente emocionada al comprobar cuánto habían crecido: "No solo habéis avanzado académicamente. Habéis madurado, os habéis convertido en jóvenes con personalidad, con sueños, con inquietudes y con una enorme capacidad para afrontar lo que venga."

Defendió que educar no consiste únicamente en explicar contenidos, sino en acompañar a una generación mientras construye su propio camino, y agradeció tanto a las familias como al profesorado su papel en ese proceso. Su mensaje final fue una invitación a afrontar el futuro sin miedo: "Recordad siempre que sois mucho más capaces de lo que pensáis. No dejéis nunca de luchar por lo que queréis."

La música como hilo conductor de la ceremonia

La música tuvo un protagonismo constante durante toda la graduación. La Prado Rock Band volvió a demostrar el enorme talento musical existente dentro del instituto con varias actuaciones a lo largo de la tarde.

Uno de los instantes más celebrados llegó con la interpretación de "Casi", antes de la cual el director hizo un recordatorio a los alumnos sentados en el patio de butacas: "Están sentados ahí y tienen que cantar. Cuando llegue el estribillo, sabéis que terminaréis vosotros solos. No os asustéis si os quedáis al final, que no pasa nada. Ese es el efecto que queremos conseguir." La complicidad entre músicos y estudiantes, que terminaron cantando el estribillo sin acompañamiento, provocó risas, aplausos y uno de los momentos más espontáneos de la noche.

Más adelante, antes de la entrega de diplomas, la banda interpretó una canción dedicada expresamente a los graduados como "los campeones", que arrancó otro aplauso generalizado.

Especialmente simbólico resultó el cierre musical con "Para no verte más", durante el cual numerosos alumnos terminaron cantando, bailando y abrazándose sobre el escenario en un ambiente de auténtica despedida colectiva.

El discurso de los alumnos: humor, nostalgia y miedo a la PAU

Uno de los momentos más esperados llegó con la intervención de los representantes del alumnado: Leonor Martínez González, Rodrigo García Bastidas y Jorge López Benítez.

Su discurso consiguió combinar humor, nostalgia y sinceridad, conectando rápidamente tanto con sus compañeros como con las familias y el profesorado.

Recordaron que pertenecen a la generación marcada por la pandemia, aquella que comenzó parte de su recorrido educativo de manera virtual, que no pudo despedirse como merecía de compañeros y profesores que tomaron otros caminos, y que tuvo que adaptarse poco a poco a circunstancias completamente nuevas. "Muchos de nosotros llevamos en el centro casi seis años", señalaron.

Hablaron también del vértigo que supone cerrar una etapa tan importante: "Hoy nuestros caminos se separan y algunos irán a la universidad, otros a un grado y habrá quienes no hagan ni una cosa ni la otra, pero todos compartimos que esta etapa nos ha marcado para siempre."

Uno de los momentos más divertidos llegó cuando bromearon sobre la omnipresente palabra "PAU": "¿Quién iba a decir que este año escucharíamos más la palabra PAU que cualquier otra cosa? Que si esto entra para la PAU, que si para la PAU tenemos que estudiar esto... Cada vez que escuchamos la palabra PAU nos dan espasmos."

El discurso estuvo lleno de agradecimientos muy concretos hacia el profesorado. Recordaron con cariño a Paco Morote y su conocida frase antes de acabar las clases: "Recordad, ser felices y ser buenos si podéis." Agradecieron la paciencia de María Carmen en matemáticas, el apoyo de Pi en Lengua con proyectos como la Casa de Bernarda Alba, y a Valero por convertir las clases de Educación Física en algo más divertido. También nombraron a una profesora de "hipervivencia" que apareció sorpresivamente en el acto: "No la habíamos visto en mucho tiempo y nos ha encantado verla de nuevo."

Dedicaron también palabras muy emotivas a sus tutoras Trini, Raquel y Victoria, a quienes definieron como pilares fundamentales del curso. En el caso de Trini se atrevieron incluso con el inglés: "You've been one of the best teachers we ever had. Se nota nuestro nivel de inglés."

El discurso fue creciendo en intensidad emocional hasta desembocar en una reflexión que detuvo la sala: "Si algo nos llevamos de aquí, no solo son conocimientos. Son personas, son recuerdos, son momentos que sin darnos cuenta han marcado nuestras vidas. Porque dentro de unos años, cuando miremos atrás, no recordaremos los exámenes ni las notas. Recordaremos cómo hicimos sentir los unos a los otros y entonces entenderemos que este lugar nunca fue solo un instituto, fue un hogar."

"No es un adiós, es para siempre", concluyeron entre aplausos.

Las tutoras emocionan con recuerdos y consejos para el futuro

Las intervenciones de las tutoras fueron probablemente las más humanas y cercanas de toda la ceremonia.

Victoria Hermosilla Romero, que este año ejercía por primera vez como tutora de segundo de Bachillerato, repasó con humor algunas de las tradiciones que había vivido con su grupo: "Los asaltos a mano armada a las 8:17 de la mañana en forma de preguntas inverosímiles que por supuesto yo me presto a responder. Los 'buenos días, Victoria Hermosilla' cuando voy a abrir la puerta. El llegar tarde todos los días después del recreo entonando 'profe, no te lo vas a creer'. Vuestro ingente conocimiento en grupos heavy, Pokémon, cine, superhéroes, cómics. Los ojitos de cordero degollado cuando hay un examen por si la profe le flaquea la voluntad. El dinosaurio mascota oficial de la clase."

Su intervención provocó constantes risas entre el alumnado, aunque también dejó uno de los mensajes más aplaudidos de la noche: "En este mundo cada vez más irracional, insolidario y desconectado, la amabilidad es un verdadero acto revolucionario."

Trinidad Serrano Díaz comenzó dirigiéndose a sus alumnos como "churris, como sabéis que yo llamo", y habló de la intensidad del curso, de cómo cada promoción deja su impronta en el profesorado y de cómo los retos que plantea el alumnado hacen mejores a los docentes: "Es gracias a vosotros que vuestros profesores seguimos adelante. Cada batalla, cada logro, cada intento nos hace mejores, nos acerca y nos invita a permanecer unidos."

Raquel Navarro Vicente cerró las intervenciones del profesorado con el momento más conmovedor de la noche: el último pase de lista. Lejos de convertirse en un mero trámite, fue leyendo uno a uno los nombres de toda la promoción con una advertencia previa que detuvo la sala: "Esta vez no es un control de asistencia, prometido. Esta vez es un gracias por todo, ya que esta promoción lleva con ella un trocito de nuestros corazones."

Brian, Michael, Raquel, Alison, Carla, Daniela, Aitor... los nombres fueron sonando uno a uno mientras el silencio se hacía más denso en el salón. Muchos alumnos terminaron abrazados. Muchas familias con los ojos húmedos. Trini terminó con un mensaje que resumió el espíritu de toda la tarde: "Recordad que el derecho a equivocarse y volver a empezar también es un éxito. No caigáis en el error de pensar que uno es adulto cuando deja de tener dudas. En realidad nunca se deja de tener dudas. Se es adulto cuando uno aprende a convivir con ellas y avanzar."

Becas, orlas y emoción sobre el escenario

La parte central de la graduación fue la imposición de becas y entrega de orlas, presentada por los profesores María Victoria Molina López y Juan Pedro Andreo Romero.

Los 87 alumnos y alumnas fueron llamados por modalidades: Ciencias y Tecnología, Humanidades y Ciencias Sociales y Bachillerato de Investigación. Subieron al escenario por bloques, entre aplausos, nervios y fotos. 

La entrega alternó momentos solemnes con otros mucho más espontáneos y cercanos. Hubo becas que se llevaban torcidas, grupos que se dispersaban antes de la foto y comentarios en voz baja entre los profesores que arrancaban sonrisas. Detalles que terminaron aportando naturalidad y autenticidad a una ceremonia que, de haber sido demasiado perfecta, habría perdido algo de su verdad.

Reconocimiento al esfuerzo académico

El acto también reservó un espacio importante para reconocer la excelencia y el esfuerzo académico.

Recibieron Matrícula de Honor: Pedro Luis Romero Carrasco, Raavir, Leonor Martínez González Barnés, Elena Huertas Baños, Alexis Bolívar Tumbaesaca, Candela Campos Tudela, Daniel Cánovas García y Carlota Martínez Cánovas.

Además, se reconocieron expedientes sobresalientes a: Lucía López Costa, Juan Antonio Fuentes Carrillo, Aitor López Vera, Mario Abellán Tudela, Fernanda Anabel Mora Muñoz, Enrique Andreo, Laura López Valero y Abigail Guzmán Loja.

La entrega de diplomas fue recibida con una ovación especialmente cálida. Cada alumno recibió además un libro como reconocimiento a su esfuerzo, un detalle que no pasó desapercibido entre las familias.

Un vídeo para revivir toda una etapa

Otro de los momentos más emotivos de la noche llegó con la proyección del vídeo preparado por el alumnado, presentado por las propias alumnas presentadoras como "más que un vídeo, un álbum vivo de todos nuestros recuerdos."

Las luces bajaron y las imágenes comenzaron a pasar: excursiones, convivencias, actividades, viajes, clases, celebraciones y momentos cotidianos acumulados durante años. Las canciones que acompañaban las imágenes terminaron de romper cualquier barrera emocional que quedara en pie.

Las reacciones fueron constantes: risas ante las fotos más antiguas, aplausos ante los momentos reconocibles, y algunas lágrimas inevitables de quienes veían resumida en pantalla una parte importante de su adolescencia.

Un final entre abrazos, canciones y el caos ordenado de las fotos

La ceremonia concluyó en un ambiente completamente diferente al del inicio. Si las primeras intervenciones estuvieron marcadas por los nervios y el protocolo, el tramo final fue una explosión de alivio, alegría y emoción.

La Prado Rock Band volvió al escenario para el cierre musical con "Para no verte más", y lo que empezó como una actuación terminó siendo una despedida colectiva: alumnos subiendo al escenario, cantando juntos, bailándose, abrazándose mientras la canción sonaba. Las presentadoras tuvieron que pedir varias veces algo de orden para la foto final, entre risas generales, porque nadie quería que la tarde terminara.

Primero la foto solo de los alumnos. Después la foto con profesores, autoridades e invitados. Y con esa imagen, el cierre oficial de la graduación de la promoción 2024-2026 del IES Prado Mayor de Totana.

Una generación marcada por la pandemia, por seis años de pasillos y recreos, por tutoras que los llamaban "churris" y que sabían sus nombres de memoria, que aprendió filosofía con Paco Morote y que escuchó la palabra PAU más veces de las que puede contar. Una generación que, desde ayer, comienza a escribir fuera de estas aulas el siguiente capítulo de su historia.

Nota: Próximamente se publicará un amplio reportaje fotográfico del acto

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