¡Si perdemos el 7 de enero, se pierde la tradición! ¡La devoción a Santa Eulalia no se toca!
Estamos escuchando estos días frases tan gruesas como éstas, considerando una fecha como la única razón: si quieres a Totana y a Santa Eulalia, la romería sólo puede ser el 7 de enero.
Todo, sin ser conscientes de que a lo largo del tiempo, la fecha de la romería de nuestra patrona (como otras muchas fiestas) se ha ido ADAPTANDO A LA SOCIEDAD DEL MOMENTO. Y esos cambios no han hecho perder un ápice la devoción y la tradición. Más bien al revés.
La romería de Santa Eulalia ha cambiado de fecha lo largo de su historia.
"El 7 de enero no se puede cambiar porque siempre ha sido así". Y nos quedamos tan panchos: La romería de regreso de nuestra patrona, en un principio se celebraba en diciembre, tras su fiesta. Más tarde, se realizaba esta subida en los días de Navidad (ahí tenemos las fotos de romerías a finales del mes de diciembre). Y no es hasta avanzado el siglo XX cuando se coloca la romería una vez pasadas las fiestas navideñas, el 7 de enero.
Pero esta fecha no se pone con otro motivo que el haber finalizado la Navidad. No tiene ninguna relación con Santa Eulalia. Es sólo una fecha puesta en un época en que todo el pueblo podía dejar sus quehaceres, el campo, los oficios, para participar en ella.
Y lo que se pretende hacer ahora, con el traslado a sábado, es volver a adaptar esa tradición a la sociedad actual. Un pueblo en el que gran parte de sus habitantes trabaja en otras localidades, hijos que tienen clases en la universidad... Todo ésto, que antes era una excepción, ahora es lo común.
Esta circunstancia hace que muchas familias se vayan desligando de la tradición que hace verdaderamente única nuestra romería: la fraternidad y hermanamiento que se vive en el monte una vez que Santa Eulalia llega al Santuario. Lo vemos cada año: Subimos con Santa Eulalia (no tanta gente como antes) y al autobús: "ya no nos quedamos porque mis hijos están fuera", "mi marido trabaja en Alhama y no me lío en montar todo el tinglao..." Y así multitud de familias. Cada vez son más los huecos en el monte.
Estos días escucho mucho eso de: "Pues si no pueden venir, yo tampoco puedo puedo ir a otras fiestas. O, si pueden, que se cojan el día en el trabajo" (no me parece una actitud muy fraterna).
¿Realmente es tan fundamental que la romería sea en esa fecha y no unos días más tarde? ¿En serio creemos que se pierde la tradición?
La esencia de nuestra romería es la devoción a Santa Eulalia, nuestra música, nuestra gastronomía y sobre todo EL PODER COMPARTIR CON NUESTRAS FAMILIAS Y AMIGOS esta celebración. Esa es la verdadera tradición, no la fecha en sí.
Creo sinceramente que hay una grandísima parte de todos cuantos nos esforzamos por mantener la tradición de montar todo lo que hay que montar para pasar este día en el Santuario y mantener está costumbre que deseamos poder celebrar este día con toda nuestra familia, sin las prisas del día siguiente.
Ésto no nos hace menos totaneros y menos devotos de Santa Eulalia. No es acabar con la tradición, sino adaptarla y reforzarla.
Creo que antes de envolvernos en el pañuelo de la romería y proclamar que se pierde la tradición debemos ser conscientes del sentido de esta celebración y de su historia y sus cambios (los antiguos traslados de los tronos a la iglesia la tarde de Miércoles Santo ahora se realizan Jueves Santo por la mañana, en carnaval hay desfiles los sábados...¿Y éstos cambios han acabado con la tradición?).
Creo que hay cosas intocables en la tradición. Sagradas. Pero intentar que todos podamos participar en ellas de una manera más amplia, sin echar en falta a nadie, es una muestra de GENEROSIDAD.
Eduardo Monserrat Camacho